¿Está bien que el Indio diga 6 7 8?

Mendoza, Argentina. 14 de Septiembre de 2013, una nueva presentación del Indio Solari. Los feligreses de siempre copan una ciudad y se entregan a la mixtura de religión y devoción que les genera el cantante pelado mas tatuado por los argentinos. Suena el habitual último tema: JiJiJi. El momento pertenece a los acordes previos al legendario solo ideado y compartido por Tito Fargo y Skay Beilinson, aquel que se ganó el emblema marketinero del pogo más grande del mundo. Entonces el Indio en vez de marcar el clásico 1 2 3 suelta los tres números más polémicos de los últimos años, 6 7 8; para muchos los números que han venido a reemplazar al 666, el número de la Bestia o el Diablo.
Considerando la pregunta inicial creo que el Indio puede decir lo que se le antoje. En tal caso el problema es de los seguidores. Una cosa es el artista y otra sus declaraciones. Ahora bien; ¿Con que desea quedarse uno? Las opciones son: a-Con las canciones, los discos, la obra integral; b-con las declaraciones, dichos, gustos, vida privada del artista; c- con el TODO del artista. Hay que saber que en la opción C late el peligro del fundamentalismo del fanatismo; de la misma manera hay que entender que el artista es independiente del fanático. Seguramente los más reticentes a los dichos integren la lista de la opción C (los de la opción B son solo unos meros curiosos o unos faranduleros)
Hay una forma muy trillada de trazar analogías, la de comparar todo con el futbol. Hagamos uso. Una cosa es el Maradona jugador (indiscutido) y otra el Maradona que declara (siempre polémico). Desplieguen las mismas opciones. Elijan. El concepto está cerrado, compren los que quieran.
El artista ante todo es alguien que tiene algo que decir o mostrar y que desea el reconocimiento (este deseo no implica una necesaria vanidad) No debería haber nada de malo en que se involucre políticamente (la política no es solo Cristina, Macri o la minería a cielo abierto; es mucho más que eso) En definitiva, el artista no es ajeno a la realidad del presente que acontece y que también le toca vivir.
El Indio se jacta de separar ontológicamente a su ser: lo desglosa en dos, por un lado es el ciudadano común y por el otro el artista. Se supone que el “6 7 8” lo dijo el ciudadano común; el problema es que lo vociferó sobre el escenario, territorio incuestionable del artista. Pareciera haber un problema de distinción entre cual es el heterónimo y cual el ortónimo de Carlos Solari. Resulta que el juego venía con instrucciones; la señal TN televisaba este tema, el Indio lo sabía, y decidió despotricar contra el poder mediático que bien sabe coloniza muchas subjetividades.  Indio dice “No creo en el artista militante” Está claro entonces que quien habló fue el ciudadano común.
Para otra ocasión queda el análisis sobre el rótulo de “cábala” que decidió ponerles a las charlas exclusivas con Pergolini (el magnate del rock) previas a los lanzamientos de sus discos y tras haber declarado que solo hablaría a través de su música.

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